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Pensionistas rodeando el Congreso


Pensionistas rodeando el Congreso

Alberto Garzón

Pensionistas rodeando el Congreso


El pasado 22 de febrero los alrededores del Congreso se llenaron de manifestantes, la inmensa mayor√≠a jubilados y jubiladas, exigiendo pensiones dignas. La convocatoria p√ļblica la hab√≠a realizado la Coordinadora de Pensionistas en Defensa del Sistema P√ļblico de Pensiones, y fue todo un √©xito. Es m√°s, el resultado ha sido tan importante que pill√≥ descolocado al propio Gobierno. Aunque seguro que no s√≥lo al Gobierno. Obs√©rvese un detalle al respecto.

Normalmente el Gobierno no permite ese tipo de concentraciones, entre otras cosas por la existencia de un controvertido art√≠culo 494 del c√≥digo penal que amenaza con penas de prisi√≥n a los que se manifiesten ante las sedes del Congreso de los Diputados. Sin embargo, es habitual que se permitan peque√Īas concentraciones de no m√°s de una decena de personas en la plaza de las Cortes, justo enfrente de los ¬ęleones¬Ľ. De estas hay muchas cada semana. Probablemente el Gobierno esperara encontrarse con algo de este tipo, pues jam√°s habr√≠a permitido que miles de personas desbordaran los alrededores del Congreso evoc√°ndonos las manifestaciones de 2012. El impacto simb√≥lico de rodear un Congreso como protesta por la pol√≠tica del Gobierno o de su sistema pol√≠tico es enorme, y un Gobierno en minor√≠a no puede permitirse ese lujo.

De hecho, cuando baj√© a la manifestaci√≥n me encontr√© con un panorama similar al de las manifestaciones del 2012. Entre los manifestantes hab√≠a de todos los perfiles pol√≠ticos. Muchos votantes de IU, PCE y de Podemos, pero tambi√©n del PSOE. Incluso algunos me confirmaron que eran votantes del PP, aunque probablemente no estuvieran ya muy convencidos de repetir. Hab√≠a personas muy politizadas, que eran militantes de nuestra organizaci√≥n, pero tambi√©n personas que era la primera vez que bajaban a una manifestaci√≥n. Hab√≠a personas con pensiones medias y altas, y tambi√©n personas que disfrutaban de una pensi√≥n rid√≠cula. Hubo un se√Īor que se me acerc√≥ llorando y que me dijo, casi sin poder articular las frases, que lo estaba pasando muy mal y que ten√≠amos que hacer algo. Su cara, su forma de expresarse y sus palabras eran propias de alguien que estaba al l√≠mite.

Las pensiones es uno de los derechos m√°s importantes que tenemos conquistado en nuestro pa√≠s. En realidad es parte de nuestro salario. Forman parte de lo que se llama salario social y que incluye el salario directo (nuestra n√≥mina), el salario indirecto (los servicios p√ļblicos financiados con impuestos) y el salario diferido (las pensiones). En nuestro pa√≠s el sistema es adem√°s un ejemplo de solidaridad generacional, ya que disfrutamos del llamado ¬ęsistema de reparto¬Ľ que permite que las cotizaciones sociales de las personas que trabajan hoy sean las que financian las pensiones de las personas jubiladas hoy. Y mueve una gran cantidad de dinero que es tambi√©n un codiciado tesoro para las entidades financieras, motivo por el cual desde hace d√©cadas promueven la privatizaci√≥n parcial o total del sistema. Una privatizaci√≥n que conllevar√≠a el empobrecimiento de los pensionistas m√°s pobres pero tambi√©n, muy probablemente, el del resto de los jubilados puesto que su sistema se basa en el rendimiento de inversiones que no siempre salen bien.

Sobre todo esto ya escribimos hace ya ocho a√Īos un libro de acceso gratuito titulado ¬ŅEst√°n en peligro las pensiones p√ļblicas? (pdf) y que tuvo un enorme √©xito de difusi√≥n. Pero entonces, a partir de 2010, todos los intentos que hab√≠amos puesto en marcha desde las organizaciones pol√≠ticas de izquierdas para movilizar al conjunto de pensionistas hab√≠an sido en vano. Iniciamos varias campa√Īas pol√≠ticas que apenas se tradujeron en peque√Īas concentraciones p√ļblicas y bastantes actos para hacer pedagog√≠a. El sector de mayor edad de nuestra poblaci√≥n se mostraba aparentemente pasivo ante los recortes que bien se ven√≠an encima o que bien directamente se produjeron con las reformas de 2011 (PSOE) y de 2013 (PP). Algunos analistas achacaban al car√°cter conservador de este sector poblacional la causa de este comportamiento. Aun hoy, y seg√ļn el CIS, de los votantes mayores de 65 a√Īos el 28,8% vota PP, el 19% PSOE, el 10,9% a Ciudadanos y s√≥lo un 3% vota a Podemos, IU y las confluencias. Un importante contraste con los votantes entre 18 a 24 a√Īos (6,3% PP, 11,5% PSOE, 8,4% Ciudadanos y 23% Podemos, IU y las confluencias).


Todo esto hasta ahora. Algo se ha activado en esos sectores poblaciones y ha provocado una intens√≠sima movilizaci√≥n como fue la del pasado jueves. Pero no se va a quedar ah√≠. Uno de los manifestantes me dijo: ¬ęesto s√≥lo acaba de empezar¬Ľ. Es muy probable que as√≠ sea, porque se dan las condiciones desde hace mucho tiempo y episodios como los del pasado jueves ayudan a crear una identificaci√≥n com√ļn entre los pensionistas que va m√°s all√° de lo electoral.

Todo esto coincide, además, con la preparación de una gran movilización feminista para el día 8 de marzo. El feminismo es ahora mismo, de lejos, uno de los movimientos con más vida, conciencia y fuerza para transformar la sociedad. No es homogéneo, por supuesto, pero sus reivindicaciones son justas y son el vector por el que decenas de miles de mujeres y hombres jóvenes se están politizando.

Mi impresi√≥n es que vamos a entrar en una primavera en la que se va a ir recuperando la movilizaci√≥n social, y en la que adem√°s ello servir√° como viento de cola para el crecimiento de los espacios electorales alternativos al R√©gimen. Pues, y esto es para m√≠ lo m√°s importante a efectos anal√≠ticos, estas movilizaciones sociales son el claro reflejo de que la crisis de r√©gimen no se ha cerrado y de que existe en este momento una tremenda disputa en torno al modelo de pa√≠s que se va a construir para las pr√≥ximas d√©cadas. ¬ŅQu√© pa√≠s queremos para las pr√≥ximas generaciones? ¬ŅQu√© orden social imperar√° a partir de ahora? Esas son parte de las preguntas a las que muchos colectivos sociales y pol√≠ticos, entre ellos los de pensionistas y feministas pero tambi√©n los que luchan por el soterramiento del AVE en Murcia o contra la mina de uranio en Salamanca, est√°n respondiendo con movilizaci√≥n.




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