castellano   |   euskara
Reflexiones en torno al feminismo
Antonio Anton.Profesor de Sociolog铆a de la Universidad Aut贸noma de Madrid
06-03-2019
Art韈ulo extra韉o de Publico

Reflexiones en torno al feminismo
Antonio Ant贸n
Profesor de Sociolog铆a de la Universidad Aut贸noma de Madrid. @antonioantonUAM

  
04/03/2019
El movimiento feminista ha reforzado su influencia social. Sus demandas b谩sicas son apoyadas por una amplia mayor铆a c铆vica, especialmente entre mujeres. Hace un a帽o, con ocasi贸n del 茅xito de la movilizaci贸n feminista en torno al 8 de marzo, escrib铆 un art铆culo titulado Nueva marea por la igualdad (P煤blico, 15/03/2018). Valoraba la conformaci贸n de una nueva marea social plenamente justificada frente a la discriminaci贸n de g茅nero, el acoso machista, la brecha salarial y la desigualdad social y laboral. Y se帽alaba su impacto sociopol铆tico transformador ante la evidencia de los l铆mites de la gesti贸n institucional y judicial. Incluso leyes positivas como la de Igualdad entre hombres y mujeres (2007) y Contra la violencia de g茅nero (2004), tras m谩s de una d茅cada de aplicaci贸n, han dejado ver sus insuficiencias, al quedarse en medidas parciales, en la ret贸rica o en simples gestos punitivos.

Persiste la conciencia mayoritaria de injusticia por la amplia desigualdad de g茅nero y la percepci贸n de la consolidaci贸n del feminismo en la sociedad. Son ilustrativos de ello los resultados demosc贸picos de la consultora 40db valorados por Bel茅n Barreiro (CTXT, 27/02/2019): El 82% de la ciudadan铆a cree que hay desigualdad entre mujeres y hombres en todos los derechos.

El feminismo tiene numerosos retos por delante para el fortalecimiento de su impacto transformador de relaciones sociales y estructuras institucionales machistas. A pesar de la masiva sensibilizaci贸n feminista, este a帽o no se han producido avances significativos frente a esa realidad discriminatoria y s铆 nuevos riesgos de involuci贸n derivados de la regresi贸n de las derechas. El proceso de este nuevo 8 de marzo est谩 demostrando su capacidad unitaria, expresiva y movilizadora, la exigencia de reconocimiento y derechos de las mujeres (y personas LGTBIQ) y la articulaci贸n de unas demandas c铆vicas por una igualdad fuerte y efectiva.

Un debate te贸rico vivo y plural

La teor铆a suele ir por detr谩s de la experiencia. En este texto, como contribuci贸n al debate, apunto varias reflexiones de car谩cter m谩s te贸rico que laten en diversas controversias feministas. De entrada, considero que no existe un feminismo o una ortodoxia sobre el 鈥榓ut茅ntico鈥 feminismo. Hay pluralidad de feminismos, una diversidad de influencias pol铆tico-ideol贸gicas, distintos enfoques, prioridades y 茅nfasis. Como punto de partida, adem谩s de considerar el contexto social y pol铆tico, me voy a referir a tres libros feministas, aparecidos en estos meses, cuyas aportaciones me parecen de inter茅s para avanzar en la discusi贸n hacia un feminismo cr铆tico y popular: Leonas y zorras. Estrategias pol铆ticas feministas de Clara Serra (ed. Catarata); G茅nero y coeducaci贸n de Carmen Heredero (ed. Morata), y Contra el patriarcado. Econom铆a feminista para una sociedad justa y sostenible, de Mar铆a Pazos (ed. Katakrak).

Son significativos por su orientaci贸n democr谩tica y transformadora del actual orden social y pol铆tico neoliberal y patriarcal. Se inscriben en una perspectiva progresista del cambio sociocultural, econ贸mico-laboral y pol铆tico-institucional. La primera, desde la filosof铆a pol铆tica, se adscribe a la tradici贸n del republicanismo c铆vico y se centra en la 鈥榩olitizaci贸n del deseo鈥 y la conformaci贸n de la identidad femenina; la segunda, desde el 谩mbito educativo, explica la relaci贸n entre g茅nero y educaci贸n, defiende la coeducaci贸n en una escuela p煤blica y mixta, y es partidaria de una democracia social avanzada e igualitaria; la tercera, desde la econom铆a, prioriza la eliminaci贸n de la divisi贸n sexual del trabajo, propone una serie de reformas socioecon贸micas y fiscales, teniendo como referencia la socialdemocracia escandinava.

Por tanto, con el objetivo de la emancipaci贸n femenina y la acci贸n por la igualdad de g茅nero se enfrentan al problema del cambio pol铆tico e institucional de progreso, a la defensa de los derechos sociales y el refuerzo del Estado de bienestar, a la transformaci贸n democr谩tica del poder y la dominaci贸n, a una pol铆tica de reformas sociales, culturales, econ贸mico-laborales e institucionales democratizadoras y progresivas; es decir, a la combinaci贸n del avance universalista de libertad y de igualdad con el empoderamiento de las mujeres y el refuerzo del feminismo.

M谩s all谩 de las dicotom铆as dominantes en el pensamiento feminista en estas d茅cadas, a veces simplificadas, entre distribuci贸n (igualdad material, protecci贸n p煤blica, perspectiva socialista y de clase o anticapitalismo) y reconocimiento (identidad, autoafirmaci贸n o diferenciaci贸n cultural), se trata de profundizar en una v铆a integradora hacia una estrategia emancipadora e igualitaria del estatus social de las mujeres y la eliminaci贸n de todo tipo de discriminaciones, ventajas y privilegios entre los seres humanos.

Una autora de prestigio, Nancy Fraser (Fortunas del feminismo), con una perspectiva anticapitalista y estructuralista, habla de 鈥榩aridad representativa鈥 como estatus igualitario entre hombres y mujeres; ser铆a una alternativa superadora del feminismo liberal (y la mercantilizaci贸n neoliberal) y del feminismo socialdem贸crata (y la simple protecci贸n social p煤blica con la que, seg煤n ella, habr铆a que pactar). Otra feminista influyente, Judith Butler (Deshacer el g茅nero), con un enfoque m谩s constructivista y culturalista, pone el acento en la problem谩tica de la identidad de g茅nero, o mejor, de los procesos variables y heterog茅neos de identificaci贸n y la diversidad del sistema sexo-g茅nero, sin determinismos biologicistas. Forman parte de las propuestas del feminismo progresista actual.

A vueltas con la identidad

Por mi parte, apunto la importancia de realizar un an谩lisis concreto de las relaciones sociales y una interpretaci贸n realista, sociohist贸rica y multidimensional de la interacci贸n de dos parejas de componentes clave que fundamentan la teor铆a feminista.

Por un lado, las estructuras de poder o, mejor, de los poderes y 茅lites dominantes realmente existentes y su imbricaci贸n (capitalismo/Estado/patriarcado), respecto de su relaci贸n con la conformaci贸n del sujeto de cambio feminista, con el concepto identidad (individual y colectiva).

Las identidades, frente a los esencialismos deterministas, se construyen social e hist贸ricamente; son diversas, variables y contingentes. En particular, la identidad de g茅nero no se basa solo o fundamentalmente en los afectos o deseos, en la subjetividad, sino que incluye un reconocimiento propio y ajeno del estatus social individual y grupal, su comportamiento y su interacci贸n seg煤n los contextos; es decir, expresa un significado social, no solo cultural.

Por otro lado, la insuficiencia de la dicotom铆a raz贸n/pasi贸n (o deseo) para elaborar una estrategia emancipadora sin considerar suficientemente la posici贸n social concreta de dominaci贸n/subordinaci贸n de las mujeres reales en sus contextos y la ciudadan铆a en general.

Sobre la dicotom铆a en ambas relaciones 鈥損oder/identidad y subjetividad/posici贸n social鈥 hay mucha y contradictoria literatura en ciencias sociales y estudios de g茅nero y numerosas pol茅micas pol铆ticas y filos贸ficas que no trato ahora. Detr谩s de ello, en t茅rminos sociopol铆ticos, est谩 la definici贸n del sentido del movimiento o corrientes feministas y su relaci贸n con otros procesos igualitarios.

Solamente comento un aspecto referido al car谩cter o identidad del movimiento feminista. Es usual, sobre todo en el 谩mbito anglosaj贸n, la clasificaci贸n de los llamados nuevos movimientos, particularmente el feminista, como culturales. El movimiento feminista es el que m谩s ha desarrollado los componentes de la subjetividad, no solo de los afectos sino del conjunto de rasgos culturales, con el cambio de mentalidades y la afirmaci贸n personal. Pero esa catalogaci贸n es unilateral al infravalorar el doble componente social constitutivo tambi茅n de la identidad.

Por una parte, el objeto al que responde es una relaci贸n social de discriminaci贸n y/o subordinaci贸n de las mujeres, a la que corresponde un proyecto y una din谩mica de un cambio pol铆tico-social y personal de esa desigualdad impuesta por una relaci贸n de poder o dominaci贸n. La problem谩tica cultural (mentalidades, emociones, deseos), infravalorada por las corrientes tradicionales estructural-funcionalistas, es fundamental; pero debe estar conectada con la otra parte de la realidad concreta de las mujeres: su estatus y relaci贸n social. O sea, con la experiencia y la participaci贸n en los cambios igualitarios (o regresivos) de h谩bitos, costumbres, opciones sexuales, relaciones interpersonales y familiares, as铆 como respecto de su situaci贸n en las estructuras sociales, econ贸micas, pol铆ticas y simb贸lico-culturales.

Por otra parte, el sujeto, la activaci贸n c铆vica de las mujeres y la conformaci贸n del propio movimiento adquieren una relevancia social (tambi茅n cultural y pol铆tica), puesto que suponen una interacci贸n y una transformaci贸n de las relaciones sociopol铆ticas y personales, incluido el apoyo mutuo, la afinidad comunitaria y el sentido solidario. El cambio de estatus y el reconocimiento identitario, particular y grupal, se realiza a partir de esa experiencia relacional, vivida, interpretada y mediada por la cultura y las instituciones.

Ambos aspectos, subjetividad y relaci贸n social, constituyen el sentido de la emancipaci贸n femenina (y de las personas discriminadas) y la acci贸n por la igualdad real, fundamentos e identidad del movimiento feminista.

Por tanto, el movimiento feminista es un movimiento 鈥榮ocial鈥, no solo o principalmente cultural. Respecto de la realidad concreta de las mujeres, en el car谩cter social de la acci贸n feminista se encuentran los componentes (materiales) econ贸mico, distributivo, de protecci贸n p煤blica, institucional, 茅tnico-nacional y de clase, aspectos que tambi茅n tienen los 鈥榲iejos鈥 movimientos sociales; pero lo destacado de su car谩cter social es, sobre todo, su estatus relacional directo que incluye una posici贸n subalterna en la divisi贸n sexual del trabajo, con la prioridad impuesta a su papel preferente en la reproducci贸n social y la tarea de cuidados, y en el resto de las estructuras sociales, institucionales y familiares.

En consecuencia, el punto de partida para transformar es la situaci贸n espec铆fica de desigualdad, opresi贸n o subordinaci贸n de las mujeres que es una relaci贸n social de desventaja y marginaci贸n. La definici贸n como movimiento cultural valora la identidad basada, sobre todo, en los rasgos psicol贸gico-culturales, por lo que la exigencia transformadora del reconocimiento personal y p煤blico solo se quedar铆a en ese componente cultural, sin modificar el resto de su posici贸n social de subordinaci贸n. Por tanto, reconocimiento e identidad feminista adquieren todo su sentido cuando se integra la subjetividad junto con el estatus y los v铆nculos sociales, en una din谩mica m谩s completa, interactiva y multidimensional: la pr谩ctica relacional y de cambio cultural (vivida, interpretada y so帽ada) superadora de las relaciones de dominaci贸n o discriminaci贸n que padecen. En esa medida, se forma una identidad sociocultural y pol铆tica m谩s realista, igualitaria y multilateral.




mail  blogger  facebook  twitter  imprimir 
 
 
 
 
Kontaktu
Ohar Legala
 
creative commons
PAMPLONA: ESTAFETA 61-2 DCHA     T: 948 220 051     NAFARROA@SOLIDARI.ES    TUDELA: PRINCIPE DE VIANA, 3-1     T: 948 825 857     TUDELA@SOLIDARI.ES