Conócenos
En SOLIDARI creemos que la unión, la solidaridad y la empatía fortalecen frente a un mundo laboral competitivo.
Quiénes somos, Solidari
Lo importante somos las personas
No conviene caminar en solitario por un mundo laboral tan agresivo. La solidaridad, la empatía y la unión nos permiten afrontar juntos dificultades que individualmente serían imposibles de superar.
«Este principio nos acompaña desde nuestros orígenes y guía cada paso de lo que somos hoy.»
Solidari y sus orígenes
DESDE 1985 HASTA HOY
Lo que es hoy SOLIDARI tiene su origen en un agrupamiento de personas refundadoras del sindicalismo al final del periodo franquista que trabajaban sindicalmente en candidaturas unitarias de personas trabajadoras de cada fábrica.
1985
Este pilar se engrosó con personas de otras experiencias sindicales y en 1985 se coordinaron adoptando el nombre de ESK-CUIS (Ezker Sindikalaren Koordinakundea – Coordinadora Unitaria de Izquierda Sindical).
1998
En 1998 se produce la confluencia entre ESK-CUIS y la corriente de Izquierda Sindical de CC.OO. dando fruto al sindicato ESK (Ezker Sindikalaren Konbergentzia).
2010
Tras 12 años de andadura, acordamos de mutuo acuerdo la separación en ESK, debido principalmente a diferencias organizativas y de autonomía de las partes, entre las personas que continúan en el colectivo anterior y entre las personas que continuamos el trabajo socio-sindical en un nuevo colectivo, dando origen a SOLIDARI.
1985
Este pilar se engrosó con personas de otras experiencias sindicales y en 1985 se coordinaron adoptando el nombre de ESK-CUIS (Ezker Sindikalaren Koordinakundea – Coordinadora Unitaria de Izquierda Sindical).
1998
En 1998 se produce la confluencia entre ESK-CUIS y la corriente de Izquierda
Sindical de CC.OO. dando fruto al sindicato ESK (Ezker Sindikalaren Konbergentzia).
2010
Tras 12 años de andadura, acordamos de mutuo acuerdo la separación en ESK, debido principalmente a diferencias organizativas y de autonomía de las partes, entre las personas que continúan en el colectivo anterior y entre las personas que continuamos el trabajo socio-sindical en un nuevo colectivo, dando origen a SOLIDARI.
Pincelada al pasado
EL MUNDO Y LA SOCIEDAD AL SURGIMIENTO DE SOLIDARI
SOLIDARI nace en un momento de crisis mundial fruto de una crisis económica y social en la que se rescató a la banca y a las grandes empresas en detrimento de la ciudadanía de a pie y las personas trabajadoras.
De hecho, de las conquistas sindicales de décadas pasadas, origen de las condiciones laborales que disfrutaban algunos sectores, se pasó a una situación de erosión a marchas forzadas de nuestros derechos laborales.
La desigualdad crecía entre los sectores más estables y los más precarios (en sus salarios, en la estabilidad en el empleo, en sus condiciones 2 laborales, o en su desempleo crónico…), afectando sobre todo a jóvenes, personas de más edad e inmigrantes.
Pamplona, 1980-1990 archivo Noticias de Navarra
Esta tendencia contraria a la igualdad y al reparto equitativo de las riquezas estaba y continúa estando fomentada por unos poderes económicos que marcan cada vez más sus reglas de juego. Unas reglas que se deslizan con naturalidad en contra de las personas trabajadoras, contando, para más desgracia, con la legitimación de gran parte de los actuales poderes políticos.
Esos eran algunos de los retos a los que nos enfrentábamos. Unidos a otros de gran envergadura, tales como el mantenimiento de las mismas políticas económicas protagonistas de la crisis económica generada por el modelo de crecimiento neo-liberal, la crisis medioambiental, la mercantilización de muchos espacios de nuestras vidas, la defensa del Estado del Bienestar ante la erosión de las coberturas públicas en favor de lo privado, etc.
EL MUNDO Y LA SOCIEDAD HOY EN DÍA
Pincelada al presente
Desde entonces, tras la crisis económica y social en la que se rescató a la banca y a las grandes empresas, las clases populares en general y las personas trabajadoras en particular hemos sufrido de todo: el crecimiento exponencial de las desigualdades sociales; el prendimiento de la chispa feminista a gran escala, con todo lo que ha conllevado; una pandemia (que puso de manifiesto las enormes carencias de nuestro sistema de cuidados a los mayores y la incapacidad de los gobiernos occidentales para proteger a sus ciudadanos debido a la escasez de productos sanitarios de primera necesidad) con su correspondiente confinamiento y una recuperación paulatina (y el agrandamiento de la brecha entre quienes tienen cada vez más y el resto de la sociedad); una moción de censura;
El acceso al gobierno estatal de una tercera fuerza política frente a las dos únicas que lo habían conformado hasta la fecha; el azuzamiento despiadado de las fuerzas políticas predominantes unas frente a otras, que polarizan la sociedad; unido a esto, el fortalecimiento de fuerzas de ultraderecha, ayudadas por el viento a favor internacional, contribuyendo a esa polarización y extendiendo ideas de odio,… En fin, muchas cosas han pasado…
NUESTRAS SEÑAS DE IDENTIDAD
Qué nos define
Siempre hemos sido un sindicato con características muy distintas a las de los demás sindicatos. SOLIDARI ni se ha entendido ni se entiende sin las personas que lo sostienen en sus distintos niveles. Porque lo importante han sido y son las personas que, en su conjunto, conformamos SOLIDARI, nuestro carácter, nuestra calidad humana.
Personas que sabemos dónde estar en cada momento, cuál es nuestro lugar en la lucha. Que nos ponemos en el lugar de quien solicita nuestra ayuda, nuestro apoyo. Que no nos creemos infalibles y, por eso, no nos duele reconocer si nos equivocamos.
Porque aunque en los últimos tiempos advirtamos algunas mejoras de los derechos laborales, que hace que veamos el mañana no tan gris, siempre son insuficientes por las fuertes resistencias de la patronal a implementarlas adecuadamente. Por eso, la importancia del acompañamiento en el camino laboral. No es conveniente caminar en solitario por un mundo laboral tan poco colaborativo y agresivo. Por eso, SOLIDARI es un sindicato con unos principios claros de lucha y perseverancia. Con herramientas suficientes que hacen que las personas se vean más seguras en esta andadura.
Con empatía, unidad, y apoyo, pilares fundamentales para ser lo que somos y queremos ser. Una herramienta para nuestro colectivo frente a un sistema que tiene otras prioridades. con unos principios claros de lucha y perseverancia. Con herramientas suficientes que hacen que las personas se vean más seguras en esta andadura.
Bastante distinto al de los sindicatos tradicionales. Poco burocrático y basado en la participación y decisión de su afiliación. Un sindicato de base, sin estructura administrativa, sin personas liberadas, sostenido principalmente por un activismo voluntario. Que forma parte del mundo de la izquierda. Preocupado por los valores de honestidad, solidaridad, justicia social e igualdad. Especialmente sensibilizado por las personas perjudicadas de nuestra sociedad.
Proactivas en favor de la consecución de una sociedad libre de discriminaciones reales en razón de género; participando en todo tipo de acciones de la mano del movimiento feminista, (huelgas, por ejemplo, o las campañas por la igualdad de derechos laborales - campaña 1M Benetako berdintasuna orain-), desde Solidari siempre hemos mostrado nuestro apoyo a las mujeres en situación de mayor vulnerabilidad y denunciado que quienes mayores discriminaciones sufren son las mujeres, jóvenes y migrantes.
Un sindicato donde entendemos que la colaboración con otros sindicatos y colectivos sociales es necesaria si queremos transformar la realidad sociolaboral en la que vivimos.
En el que convivimos personas con distintas sensibilidades que tenemos clara la complejidad de nuestra sociedad y respetuosas con las diferentes identidades existentes en ella.
Dependemos casi en exclusiva de las cuotas de nuestra afiliación, sin hipotecas ante las patronales e instituciones. Por poner un ejemplo nuestros ingresos por subvenciones no llegan al 5%.
Nos mostramos firmemente en contra del uso de la violencia para conseguir objetivos políticos y a favor de una cultura de paz. Y exigente con el respeto escrupuloso de los derechos humanos de todas las personas.
Donde está presente nuestra preocupación por el medio ambiente y el cambio climático, con el deseo de preservar un mundo en las mejores condiciones posibles para las generaciones futuras.
Pensamos, cada vez más que la formación de las personas que formamos parte de este proyecto es clave para empoderar a las personas trabajadoras y poder hacer frente a los cambios de mercado laboral. Desde Solidari se pretende promover el reciclaje profesional y personal dotando de nuevas destrezas a sus personas afiliadas y por este motivo hemos puesto en marcha la escuela formativa Edukari.
Un sindicato, en fin, independiente, libre y sin ataduras, a favor de las personas, especialmente de quienes se ven atrapadas en un sistema a contracorriente, en pelea constante para que sus derechos no sean ninguneados.
Dos movimientos que sacudieron el mundo occidental tuvieron también sus impactos en la sociedad española: el 15-M y el movimiento feminista. Uno fue un acicate para hacer temblar, eventualmente al menos, el sistema bipartidista, dando lugar a nuevas formaciones políticas que han llegado a gobernar (gobiernos autonómicos o central). El segundo continúa siendo punta de lanza contra una de las principales lacras de nuestra sociedad: la violencia machista.
Pero también este nuevo ciclo ha traído las guerras a la puerta de Europa como no se veía desde la guerra de los Balcanes. Ucrania y Oriente Próximo se desangran ante la bancarrota de la diplomacia internacional y las Naciones Unidas, que han optado por la indolencia.
El mundo ha cambiado, mucho. La sociedad ha cambiado, mucho. Y las personas trabajadoras también hemos cambiado. Y ha cambiado nuestra posición en la sociedad; al menos, la de muchas de nosotras.
¿Quién nos iba a decir a principio de la crisis que habría personas trabajadoras a tiempo completo que no llegan a fin de mes? Trabajadoras pobres. Pobreza que, también, la origina la voracidad capitalista inhumana. Pobreza que no se elimina con las subidas del SMI. Pobreza que no se elimina negociando convenios colectivos a la baja. Pobreza que, para combatirla, necesita de nuestro concurso, de nuestra aportación.
Y si ya es difícil es responder a esta situación, todavía lo es más cuando el sindicalismo mayoritario viene marcado por una etapa desmovilizadora y de artificial cogestión con los poderes económicos y políticos.
Además, para acompañar a este complicado contexto tenemos el ingrediente local de una frágil colaboración sindical -cuando no un importante enfrentamiento- alimentada por cuestiones de identidad nacional y de competencia de espacios.
Aun así en SOLIDARI creemos que es positivo y útil estar afiliado a un sindicato. Creemos que el sindicalismo ha sido y sigue siendo una buena herramienta social y de defensa de derechos de las personas. Aquí y ahora aparece como la principal oposición a las políticas regresivas.
Creemos sinceramente que tampoco en estos tiempos que corren conviene caminar en solitario por un mundo laboral tan competitivo y agresivo. La solidaridad entre compañeras y compañeros y nuestra unión refuerza nuestra capacidad para enfrentarnos a dificultades laborales que individualmente sería muy difícil de lograr.
Tenemos la convicción de que la mejora de las condiciones de vida de quienes lo conformamos, con nuestra implicación, necesaria, unida a la de las demás personas, es posible. Para que nuestras condiciones de vida y trabajo mejoren; y para que las de nuestras hijas e hijos sean mejores que las nuestras.